Archive for August, 2012

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August 30, 2012

SOMOS MENOS

August 24, 2012

SOMOS MENOS
Urge estudiar a fondo las consecuencias del éxodo de población
Por José A. Delgado El Nuevo Dia

WASHINGTON – La población de Puerto Rico pudo haber descendido durante la pasada década aún más de lo que se calculó en el Censo federal de 2010, otro indicador que obligaría al país a repensar y reorganizar sus prioridades, según expertos.

Muchos de los que se van son profesionales formados en la Isla, pero los estudiosos del tema han advertido que el perfil del emigrante no es muy distinto del que se queda.

Un estudio de junio de 2012 de la División de Estudios Estadísticos Decenales de la Oficina del Censo federal, titulado “Census Coverage Measurement” y hecho a base de una muestra, señala que en el Censo de 2010, por error, se pudieron haber contado hasta 209,000 personas de más.

En vez de los 3.72 millones contados en 2010, el nuevo estudio de la Oficina del Censo indicaría que el total de habitantes de la Isla pudo estar más cercano a las 3.5 millones de personas, 1.1

millones menos que los boricuas que residen en EE.UU. (4.6 millones).

Un éxodo histórico

La pérdida de habitantes ocurrida entre 2000 y 2010 representó la primera vez desde que el Censo federal hace sus estimados y una reducción de 2.2%. Oficialmente los números del Censo federal de 2010 no cambian, pues el estudio “Census Coverage Measurement” es independiente y diferente al conteo que se realiza cada 10 años, dijo Melanie Deal Concepción, portavoz de la Oficina del Censo Federal.

Pero, el estudio de junio también queda como punto de referencia.

Como han insistido los expertos, la sensación de que la Isla se vacía no se debe solo a la emigración, sino también a la caída en la tasa de fecundidad, que era de 6.4 en 1932 y ha bajado a 1.7. “Se necesita una tasa de 2.1 para sustituir la población uno por uno”, dijo Deepak Lamba Nieves, investigador del Centro para la Nueva Economía (CNE), en San Juan. Para Lamba Nieves, el aumento en el total de puertorriqueños que decide mudarse a Estados Unidos en busca de un nuevo comienzo no debe verse como un proceso irreversible.

Comportamiento circular

Se trata, sostuvo, de un comportamiento circular. Según los datos del Censo, los expertos calculan que mientras cerca de 500,000 pueden haber tomado la guagua aérea hacia Estados Unidos, otros 200,000 la abordaron en ruta a la Isla.

“El mero hecho de que hayamos visto una pérdida en población no significa que esa gente que se fue de la Isla desapareció de nuestro panorama socioeconómico y político en términos generales”, subrayó Lamba Nieves

En ese sentido, se puso como ejemplo. Aunque Lamba Nieves estudia su doctorado en Estudios Urbanos y Planificación en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), aún colabora con el CNE en San Juan, donde fue director de Investigaciones y trabajó este verano. Su compañera, mientras, tiene alquilada su casa en la Isla.

De una u otra forma, el impacto del aumento en la emigración del país es sustancial.

Menos fondos federales pueden llegar a la Isla (sin contar con los recortes que no importa quién gobierne en Washington seguirán ocurriendo), lo que implica menos dinero para proyectos de infraestructura. “En vez de enfocarnos en la cantidad de escuelas, carreteras, cuarteles policiales u hospitales, tenemos que impulsar que las cosas que se hagan sean de calidad y rindan servicios de calidad”, indicó Mario Marazzi, director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.

La población boricua, además, se envejece, ante el hecho de que la mayoría de los que se van a EE.UU. están en edad productiva y en busca de trabajo. El drenaje poblacional significa menos gente a la que ofrecerle servicios, como se ha visto ahora en las escuelas públicas, pero también menos contribuciones para el Gobierno funcionar.

“Una reducción en población resulta en menos personas ganando ingresos, menos consumidores y menos contribuyentes”, puntualizó el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, en el informe de Progreso Económico que rindió en febrero al Banco Popular.

De acuerdo con el análisis, más de un cuarto de la reducción en el Producto Interno Bruto (PIB) de Puerto Rico -que disminuyó 1.8% cada año entre 2006 y 2010-, puede ser atribuido a la reducción en población.

¿Fuga de cerebros?

Una de las preocupaciones constantes en torno a la válvula de escape de los boricuas hacia EE.UU. es la pérdida de profesionales que son adiestrados y preparados en la Isla. El éxodo suele describirse como “fuga de cerebros”.

Pero los datos del Censo federal indican que el equilibrio del perfil entre los que se quedan y se van no es muy distinto, advirtió el sociólogo Jorge Duany, profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y un estudioso del tema de la migración. “En términos de títulos universitarios y profesionales la proporción no parece ser mucho más alta en comparación con la población de Puerto Rico”, dijo Duany.

Lamba Nieves sostuvo que las estadísticas oficiales han confirmado que más que una fuga lo que ocurre es una “circulación de cerebros”.

Nuevos destinos

La principal ruta de los emigrantes boricuas durante las últimas dos décadas ha sido hacia el estado de Florida, sobre todo la zona central y Orlando.

Originalmente, el incremento en la emigración se dio como consecuencia del ‘boom’ en la disponibilidad de trabajos en la zona de Disney World. También se ha destacado la contratación de ingenieros por la NASA. Pero la recesión económica también le ha dado duro a Florida y, en gran medida a la zona central de Estados Unidos.

Hace un año, por ejemplo, el desempleo en la zona de Orlando subió a 10.7%, aunque en junio bajó a 8.7%. “Me sorprende que Orlando siga siendo el centro de atracción principal a pesar de que que ha tenido también problemas económicos”, sostuvo Duany.

Duany dijo que en términos de la salida de profesionales los nuevos destinos recientes son estados en los que se abren espacios de trabajo para sus carreras universitarias. Texas, Carolina del Norte y California son tres ejemplos. La emigración a Texas superó las 4,000 personas en 2009 y 2010, más del doble que en 2004.

“Para personas con destrezas profesionales – como los maestros, sicólogos y enfermeras – y bilingües surgen nichos específicos”, señaló Duany.

En 2010, según el Perfil Migratorio 2010 preparado por el Instituto de Estadísticas, los estados a los que más se mudaron residentes de Puerto Rico fueron, en este orden, Florida, Nueva York, Pensilvania, Texas, Massachusetts, Nueva Jersey, Ohio, Illinois, Connecticut y Carolina del Norte.

Los expertos están de acuerdo en que el Gobierno boricua tiene que entender mejor las tendencias migratorias de los puertorriqueños para planificar mejor a corto y largo plazo.  Marazzi resaltó, no obstante, que “a las regiones del mundo que les va a ir bien son aquellas que atraen cerebros e ideas innovadoras”.

A ese medio millón de puertorriqueños que se fueron de Puerto Rico a un estado de los EEUU, no hubo que “convencerlos ” de que la estadidad es buena para Puerto Rico. Agarraron sus maletas, los muchachos y los motetes y un avión y se fueron. Y los que aún quedan aquí están buscando a ver cómo se pueden irse también.

Y según las estadísticas, los que se van son los más profesionales e inteligentes de la isla. Y que nos dice eso?

Claro que sí! Eso lo sabe la elite colonial anti-estadista de Puerto Rico y por eso vorazmente envenenan a los menos inteligentes (?) que viven en la isla, de que la estadidad es lo peor que le puede pasar a PR. En la calle eso se llama “mete miedo”. Y quienes son los expertos en meter miedo? Serán los pobres?

No nos sigamos mudando a otro estado. Vamos a mudar la estadidad a Puerto Rico!
MJR

http://themjreport.blogspot.com/2012/08/vamos-mudar-la-estadidad-puerto-rico.html?spref=fb

El doble mensaje de la Rusia de Putin

August 21, 2012

Bail law in United States

August 17, 2012

Current federal law

In 1984 Congress replaced the Bail Reform Act of 1966 with new bail law, codified at United States Code, Title 18, Sections 3141-3150. The main innovation of the new law is that it allows pre-trial detention of individuals based upon their danger to the community; under prior law and traditional bail statutes in the U.S., pre-trial detention was to be based solely upon the risk of flight.

18 U.S.C. § 3142(f) provides that only persons who fit into certain categories are subject to detention without bail: persons charged with a crime of violence, an offense for which the maximum sentence is life imprisonment or death, certain drug offenses for which the maximum offense is greater than 10 years, repeat felony offenders, or if the defendant poses a serious risk of flight, obstruction of justice, or witness tampering. There is a special hearing held to determine whether the defendant fits within these categories; anyone not within them must be admitted to bail.

The Supreme Court upheld the 1984 bail law’s pretrial detention provisions in the 1987 case of United States v. Salerno.

State laws

Bail laws vary somewhat from state to state, as is typical of U.S. jurisprudence. Generally, a person charged with a non-capital crime is presumptively entitled to be granted bail. Recently, some states have enacted statutes modelled on federal law that permit pretrial detention of persons charged with serious violent offenses, if it can be demonstrated that the defendant is a flight risk or a danger to the community.

Some states have very strict guidelines for judges to follow; these are usually provided in the form of a published bail schedule.These schedules list every single crime defined by state law and prescribe a presumptive dollar value of bail for each one. Judges who wish to depart from the schedule must state specific reasons on the record for doing so. Some states go so far as to require certain forfeitures, bail, and fines for certain crimes.

In Texas, bail is automatically granted after conviction if an appeal is lodged, but only if the sentence is fifteen years imprisonment or less. In Tennessee, all offenses are bailable, but bail may be denied to those accused of capital crimes.

Leyes federales actuales

En 1984 Congreso sustituyó a la ley de reforma de libertad bajo fianza de 1966 con la nueva ley de libertad bajo fianza, codificada en el código de los Estados Unidos, título 18, secciones 3141-3150. La principal novedad de la nueva ley es que permite la detención preventiva de personas basado en su peligro para la comunidad; bajo la ley anterior y estatutos de la fianza tradicional en los Estados Unidos, prisión preventiva fue basarse únicamente en el riesgo de fuga.

18 U.S.C. § 3142(f) establece que sólo las personas que se ajustan a determinadas categorías sujetas a detención sin fianza: las personas acusadas de un delito de violencia, un delito para el cual la pena máxima es la cadena perpetua o muerte, ciertas ofensas de drogas para que la ofensa máxima es mayor de 10 años, reincidentes felonía, o si el acusado plantea un grave riesgo de vuelo, obstrucción de la justicia, o testigos. Hay una especial audiencia celebrada para determinar si el acusado se encaja dentro de estas categorías; alguien no dentro de ellas debe ser admitido en libertad bajo fianza.

El Tribunal Supremo confirmó disposiciones de detención preventiva de la ley de 1984 de la fianza en el caso de 1987 de United States v. Salerno.

Leyes estatales

Las leyes de fianza varían un poco de estado a estado, como es típico de la jurisprudencia de U.S.. Generalmente, una persona acusada de un delito de capital no es presuntivamente derecho a conceder libertad bajo fianza. Recientemente, algunos Estados han promulgado estatutos inspiradas en las leyes federales que permiten la detención preventiva de las personas acusadas de delitos violentos graves, si se puede demostrar que el acusado es un riesgo de fuga o peligro para la comunidad.

Algunos Estados tienen directrices muy estrictas para jueces a seguir; estos generalmente vienen en forma de un programa publicado bajo fianza.Estos horarios lista cada delito único definido por la ley estatal y prescriban un valor presuntivo dólares de fianza para cada uno. Los jueces que deseen salir de la programación deben indicar razones específicas en el registro para hacerlo. Algunos Estados llegan a requerir ciertas multas, decomiso y fianza para ciertos delitos.En Texas, fianza es automáticamente concedido después de condena si se interpuso recurso de apelación, pero sólo si la sentencia es de quince años de prisión o menos. En Tennessee, todos los delitos son aplicables a fianza, pero se le puede negar libertad bajo fianza a los acusados de crímenes capitales.

Paul Ryan’s Mentor

August 16, 2012


Paul Ryan’s Mentor
He is the heir of Jack Kemp.
By Robert Costa

For the last two decades, countless Republican politicians have associated themselves with Ronald Reagan. It can link a run-of-the-mill conservative with glories past. But Paul Ryan, though a Reagan admirer, has not explicitly modeled his career on the Gipper. Instead, he frames his politics through the prism of Jack Kemp, the late supply-side congressman from upstate New York. Like Reagan, Kemp was a conservative hero, but his power base was the House of Representatives, as well as right-leaning journalists and think-tank scholars.

“As with many of us who served then, Jack, Newt Gingrich, and others always felt that the House of Representatives was the place where the country was ultimately changing or not changing,” says former Minnesota congressman Vin Weber, a longtime Ryan confidant and Kemp ally. “It’s not that other areas are not important, but we felt that over time the House was probably the best indicator of where the country would go. It is closer to the people, the battlefield of ideas. Jack Kemp recognized that, and so does Paul, whose work is in that tradition.”

As he has risen on Capitol Hill, Ryan, a seven-term House member from southern Wisconsin, has built a Kemp-like political base. He has also repeatedly avoided the temptation to seek higher office, from turning down a Cabinet post during the Bush years to deciding against a Senate run earlier this year. The House, specifically the Budget Committee, of which he is chairman, is his home. So are the conference rooms at the American Enterprise Institute on 17th Street in downtown Washington, where he makes frequent appearances. His aim, it seems, hasn’t been just winning elections, but also winning an argument about the fiscal and economic stakes – and doing it cheerfully. “Jack was always talking about the sunlit plains and the path to prosperity, and Paul is the same way, another happy warrior,” says Bill Bennett, an education secretary in the Reagan administration.

As Ryan now storms the country as Mitt Romney’s running mate, that sense of mission and echoes of Kemp’s message are everywhere. Speaking in Manassas, Va., on Saturday, Ryan heaped praise upon the man who inspired him. “I’m a person who grew up with a lot of mentors in my life,” he said. “One of the most important mentors to me was a man named Jack Kemp.”

Ryan may spread apocalyptical fiscal warnings on the trail, but his broad vision for the country is, in fact, upbeat, optimistic, and rooted in the legacy of both Kemp and Reagan, who advocated tax cuts and growth as the best path to prosperity. As Democrats attempt to define Ryan as an Ayn Rand–reading entitlement thief, Ryan is attempting to define himself in his own terms. To do that, he isn’t merely citing his legislative accomplishments, but is going back to his past, and to the supply-side thinkers.

What makes the Ryan-Kemp connection so distinct from most political relationships is how it began. Ryan was an unknown recent graduate of Miami University, in Ohio, when he first came to Washington in the early 1990s. He landed an entry-level position in the office of Senator Bob Kasten of Wisconsin, but when Kasten lost his reelection bid in 1992 Ryan was out of a job. From that point, he could have gone in various directions. K Street, another congressional staffing post, or graduate school were options. Ryan chose none of the above. He sought out a position at Empower America, a think tank run by Kemp, Weber, Bennett, and former United Nations ambassador Jeane Kirkpatrick. Climbing the career ladder was probably part of his calculus, but it likely wasn’t everything. On numerous occasions, Ryan has talked about how he sought out Kemp. He wanted to be an ideas man, not just a Beltway power broker.

“The whole Kemp family sort of adopted Paul; they saw him as someone who’d be passed Jack’s torch,” Weber says. “Paul was drawn to a lot of things at Empower America, but Jack was clearly the magnet.”

When his hometown congressional district had an open seat in 1998, Ryan decided to run for the House. He enlisted Kemp, by then his confidant, to stump for him. The silver-haired New Yorker, a former vice-presidential candidate who had shared the ticket with Bob Dole two years earlier, flew to Janesville and boosted his protégé. Kemp talked up the 28-year-old staffer’s smarts and values. Ryan won, even though his district had long supported moderate, Rust Belt Democrats.

Ryan has always credited Kemp’s lessons for that victory and subsequent wins. “How does a conservative Republican from the eighth most heavily unionized district in America — a district that voted for Dukakis, Clinton, Gore, and Obama — not just win reelection in a year when Republicans are getting trounced, but actually improve the margin of victory?” Ryan asked at a Kemp Foundation dinner in 2009. “He does it by being a Jack Kemp Republican — and winning the votes of a lot of Jack Kemp Democrats.”

Kemp’s appeal to Ryan was rooted in his policies, but Ryan also partially adopted Kemp’s gregarious, positive campaign style. “When I first met Paul, I was stunned by how technically competent he was on the budget,” says Douglas Holtz-Eakin, a former director of the Congressional Budget Office. “But he is also a great politician. He knows how to take what he knows and translate it into something that people understand.”

Of course, as Al Hunt recently observed in the New York Times, Kemp and Ryan are not identical. Ryan is much more disciplined than Kemp, who often misstepped during his ’96 veep campaign. And as Stephen Moore wrote in the Wall Street Journal this week, Kemp and Ryan “diverge” on spending, since Ryan is much more of a deficit hawk than Kemp. Both of these divergences, Moore adds, reflect the fact that Ryan and Kemp came of age in different eras. When Kemp was rising in the late 1970s and early 1980s, the debt did not loom like a black cloud over the national political debate as it does today. And at the time, Kemp’s kind of colorful, extemporaneous nature was a common political trait, whereas Ryan operates in the YouTube era, in which every utterance goes public.

But while Kemp and Ryan are of different generations, they are men of the same school. They didn’t meet because of political connections; they met because of their shared beliefs. Kemp mentored Ryan and ultimately handed the reins of the supply-side movement, at least its congressional wing, to him. Officially, Ryan may be a spokesman for the Romney platform, but at his core he remains the leader of the GOP’s Kemp caucus — the market-loving conservatives who grew up reading Robert Bartley editorials in the Journal and cheering for Kemp’s sunny, opportunity-themed speeches.

“One day, when we were at Empower America, Paul was in my office when Jack walked in,” Bennett remembers. “He reminded Paul, who was young, that Adam Smith was a professor of moral philosophy. Paul has understood that from the beginning. He often gets cast as somebody who only sees things with a green eyeshade, but like Jack, he understands how the economy is shaped by other important issues.”

A year ago, when Ryan was mulling a presidential run, I jumped into the backseat of his SUV and spoke with him about Kemp as we zoomed past the Smithsonian and the Mall. Ryan told me that he wouldn’t run in 2012 because it didn’t fit his goals as a lawmaker. What he wanted to do was stay in the House and chart new political ground. Kemp, he recalled, once told him that the best politicians weren’t consumed with ambition for a bigger title, but with idea of building a better future.

“He taught me that big ideas are the best politics,” Ryan said. “They will always be challenged, and they will sometimes be controversial, but you have to do what you think is right, what you’re passionate about, and be a strong advocate for it. If you do that, you can shift the debate in a major way. He showed me how you can do that.”
Ryan did that, and now, like Kemp in 1996, he is on a national ticket. But, he hopes, with better prospects.

— Robert Costa is a political reporter for NATIONAL REVIEW.

Defining Paul Ryan

August 15, 2012

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August 13, 2012